Dación en pago: última esperanza para quienes lo han perdido todo.

El pasado miércoles 13 de febrero fuimos testigos de cómo el Gobierno reculó finalmente ante las presiones sociales y admitió a trámite, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, la iniciativa legislativa popular que pretende la regularización de la dación en pago. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha conseguido reunir un total de 1.402.854 firmas para intentar poner freno de una vez por todas a los masivos desahucios que se están produciendo en nuestro país y que, no olvidemos, se han cobrado ya la vida de varias personas. Algo, desde mi humilde punto de vista, inadmisible.

La dación en pago, pese a no ser mencionada literalmente, aparece contemplada en nuestro ordenamiento jurídico, pero como veremos, quien hace la ley hace la trampa. El artículo 140 de la Ley Hipotecaria establece la posibilidad de pactar en la escritura de constitución de la hipoteca voluntaria que la obligación garantizada se haga únicamente efectiva sobre los bienes hipotecados. De este modo, la responsabilidad del deudor y la acción del acreedor por virtud del préstamo hipotecario, quedarían limitadas al importe de los bienes hipotecados sin alcanzar a los demás bienes del deudor. En este caso, la Ley Hipotecaria prevé la dación en pago siempre y cuando medie un acuerdo entre el acreedor y el deudor antes de formalizar la hipoteca. Es decir, que podría existir la dación en pago cuando, por ejemplo, se hubiera pactado con el banco tal condición, algo que como ya sabemos jamás ocurrirá. Por su parte, el Código Civil no habla expresamente de la dación en pago como medio de extinguir las obligaciones, aunque la da por supuesta en los artículos 1.521 y 1.636.

dacion-en-pago-numero-de-firmas-ilpAsí pues, podemos observar que realmente la dación en pago sí que está recogida en nuestro ordenamiento jurídico. El problema es que para su aplicación debe mediar el acuerdo de las dos partes, que normalmente serán el deudor y alguna entidad de crédito, por lo que el deudor tiene todas las de perder.

La dación en pago no deja de ser una cuestión compleja, pero es la única alternativa que, por desgracia, tienen varias familias para intentar saldar su deuda hipotecaria con el banco. Según algunos expertos, como la Fundación de Estudios Financieros, la dación en pago tendría unos efectos desastrosos para España. Los argumentos que exponen para sostener esta afirmación los podríamos resumir en los siguientes:

  1. La dación en pago retroactiva supondría una inseguridad jurídica y una violación del Estado de Derecho con todas las consecuencias que esto conlleva. ¿Acaso no es una violación absoluta del Estado de Derecho que echen a familias enteras a la calle, ancianos, niños, sin ninguna alternativa, y que encima tengan que seguir pagando una hipoteca cuando no tienen ni para comer? Por no hablar de que este hecho está costando la vida de varios españoles.
  2. El hecho de “cambiar las reglas del juego” durante la vigencia de las operaciones realizadas podría crear inseguridad en los inversores extranjeros y alejarles de nuestro país. Mucho me temo que el Gobierno de la nación, con méritos propios han conseguido que los inversores extranjero no nos toquen ni con un palo, debido a la vergonzante imagen que nuestro país está dando, donde la corrupción está al orden del día.
  3. También exponen que este hecho provocaría que las hipotecas fueran más caras y que su acceso a ellas sería por tanto más restringido. Sinceramente no sé dónde está el problema, no sé cuentas personas en nuestro país tendrán en mente ahora mismo meterse en una hipoteca, pero seguro que no me equivoco cuando digo que son pocos. Si los bancos hubieran mantenido sus prácticas de antaño, cuando ibas a pedir una hipoteca y cruzaban tus datos en el ordenador de la seguridad social, con hacienda para ver si te la podías permitir y si no, no te la concedían, seguramente hoy no tendríamos este grave problema.

En definitiva, todos estos argumentos creo que se caen por sí solos. No digo que no sean ciertos, sino que la necesidad de erradicar este problema los supera de lleno. La dación en pago se debería regular de una forma concreta para aquellas familias que no pueden hacer frente al pago de sus hipotecas al carecer de recursos económicos. Tampoco creo que sea algo que se deba conceder alegremente, sino que habrá que mirar caso por caso.

Lo que de ningún modo podemos consentir es que haya más muertos por este tema. Ya está bien de pensar única y exclusivamente en los bancos, esos que han sido rescatados con dinero público de todos, y que todavía los ciudadanos no hemos visto ni un euro. Ya va siendo hora de empezar a rescatar a las personas.

Inmaculada Riega Casado.

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